miércoles, 1 de julio de 2020


ORLA 2º BACHILLERATO
PROMOCIÓN 2016-2020

¡ENHORABUENA A LOS ALUMNOS Y ALUMNAS!

https://www.youtube.com/watch?v=dJnB7i_g_AE&feature=youtu.be

martes, 30 de junio de 2020

Entrevista al profesor José Alberto Dávila Pérez

Entrevista realizada por Claudia Alonso y Noelia Pérez, 1ºBach. 

El día 3 de marzo de este curso 2019/2020 entrevistamos al profesor José Alberto Dávila Pérez, del departamento de Física y Química, que se va a jubilar tras sus muchos años en el mundo de la enseñanza. Para su recuerdo hemos decidido entrevistarle  haciéndole preguntas en lo que respecta a su experiencia personal como docente.



¿En qué momento se planteó ser docente?
Cuando estudiaba se me ocurrían diversas maneras o métodos para explicar las cosas que me hubieran facilitado el entendimiento. Fue entonces cuando  me planteé la enseñanza como salida profesional.

Si no hubiese sido docente, ¿qué otra profesión ejercería?
Cuando acabe la carrera de química en 1982 se invirtió mucho en educación y las salidas que poseía esta carrera eran escasas por lo que tarde o temprano acabaría ejerciendo como docente; además, en aquella época y debido al cambio de gobierno, las plazas dirigidas al profesorado aumentaron.

¿Cuándo comenzó a dar clases?
Comencé en el año 1984, por lo que he estado en la enseñanza nada más y nada menos que 36 años.

¿Cómo fue su primer día de clases como profesor?
Recuerdo de mis primeros días preparar mucho las clases y llegar allí y que se pasara la hora volando y no me había dado tiempo de prácticamente nada. De hecho, me acuerdo de algunos alumnos a los que les di clase ese primer año.

 ¿En qué institutos ha estado?
Comencé en el IES Domingo Rivera en Arucas (Gran Canaria) y luego pasé al IES Villalba Hervás en La Orotava. Después vine aquí (al San Benito) y estuve dos años hasta irme al IES Ofra V, en el que pasé 21 años. Finalmente, volví y estuve otros 10 años en el IES San Benito.

 ¿Alguna anécdota que quiera compartir con nosotros?
Recuerdo encontrarme en el mismo centro a un docente del que fui alumno. Cuando era mi profesor lo llamaba “Don Domingo” y cuando nos reencontramos continuaba llamándole así. Él se enfadaba y me decía que le llamara “Domingo” a secas, pero a mí no me salía de otra manera. Es una anécdota que recuerdo con mucho cariño, porque si una cosa buena tiene esta profesión, es encontrarte a alumnos (o en este caso a profesores) y ponerte al día con ellos, dándote cuenta de que la época estudiantil sobrevive al paso del tiempo, pues nunca se olvida.

 Lo mejor y lo peor de ser profesor
Una ventaja es que siempre estás con gente joven y te sientes conectado con la sociedad. Esto mismo puede ser una desventaja, pues conforme creces la diferencia de edad con tus alumnos es mayor y cada vez te cuesta más entenderles.

Si tuviese que resumir en pocas palabras lo que ha aprendido de sus alumnos…
He tenido alumnos que me han enseñado a razonar problemas de otras maneras, pues yo siempre digo que lo ideal es encontrar el camino más sencillo hasta la respuesta correcta.

¿Echará de menos la vida que lleva actualmente al jubilarse?
Es sin duda una nueva etapa en la vida, pero según la experiencia de otros compañeros que se han jubilado yo creo que me podría ir bien y que me adaptaría.

 Algún consejo para los que comienzan como profesores
Creo que les diría que le den mucha importancia a la comunicación con los alumnos diciéndoles lo que tienen que lograr y cómo conseguirlo, siendo siempre claro y sin cambiarles las reglas del juego. Pero lo más importante es que si quieren serlo  que se animen.

Un momento de la entrevista realizada por Claudia y Noelia

¡Felicidades, José Alberto, por tu trayectoria docente!

domingo, 31 de mayo de 2020

ESTUDIANTES DE 1º BACHILLERATO CUENTAN SU EXPERIENCIA


El tiempo del confinamiento

Desde el día 15 de marzo que se declaró el estado de alarma y por lo tanto, entraron en vigor las medidas de confinamiento, han surgido varios temas que nos han dado qué pensar de la situación actual. Todo este largo periodo no ha sido fácil, hemos tenido que pasar por diversas dificultades para sobrellevar esta pandemia mundial, pero dentro de lo que cabe nos ha ayudado a ver las cosas desde otra perspectiva más positiva.  A continuación, intentaré dar respuesta a las siguientes cuestiones: ¿La cuarentena ha sido tan mala después de todo?, ¿volveremos a la normalidad?, ¿deberíamos saludar a la gente de confianza con un abrazo en vez de mantener la distancia?

Al principio de la cuarentena, estaba tranquilo, pensando que todos y todas nos tomaríamos las medidas del gobierno de forma tajante y así volver en cierto modo a la normalidad, pero con las medidas iniciales no tan severas, se vio que no se contuvo la propagación del virus y el gobierno tomó medidas más drásticas, para intentar controlar el incremento de contagios y muertes. A medida que avanzaban los días, intentaba encontrar alguna cosa en la que entretenerme, viendo la tele, leyendo, jugando con videojuegos… pero seguía estando aburrido a la vez que cansado de no hacer nada productivo y me hice una pequeña rutina para mantenerme ocupado. Después de casi un mes encerrado, sentí cierta ansiedad, ya que nunca había estado tanto tiempo sin salir de mi casa, sumado a que vivo en un piso y la falta de un espacio abierto, como un jardín se nota en estas situaciones. Además, mis padres tuvieron que trabajar durante todo este periodo de cuarentena, menos mal que tengo una hermana y mi abuela que vino de Gran Canaria, porque si no lo hubiera pasado mucho peor. Según pasaban los días me fui dando cuenta de la dimensión de esta pandemia, pues el número de afectados y fallecidos por las consecuencias provocadas por el virus iba aumentando de forma exponencial. En ese momento, observé que los más vulnerables a esta infección eran nuestros mayores, siendo el porcentaje de mortalidad en el grupo de edad mayor de setenta años muy alto. Además, como nosotros los jóvenes no somos de riesgo, pero sí podríamos ser asintomáticos y ser vectores de transmisión, debíamos ser solidarios con aquellas personas más débiles, cumpliendo de la mejor manera posible el confinamiento.

A fin de cuentas, me he adaptado y he hecho muchas cosas productivas, como conocer a mis vecinos mejor, a algunos de ellos ni los conocía. Me he enriquecido de numerosas anécdotas de mi abuela cuando era joven, que si no fuera porque estuvimos en confinamiento nunca me las hubiera contado. He hecho deporte aunque dentro de mis posibilidades, ya que suelo trabajar con ejercicios aeróbicos en los que necesito espacio. Además, creo que muchos países han dado a conocer un estilo de vida más saludable y sobre todo más limpio, como en el caso de los canales de Venecia, normalmente atestados de turistas en góndolas y la contaminación causada por los motores de las lanchas, ahora lucen aguas más claras y transparentes donde se puede ver absolutamente de todo, incluso los residentes más veteranos que se arriesgaron a salir de sus casas y pudieron observar el magnífico panorama de la ciudad. Dijeron que las aguas se veían tan limpias como en el período de la posguerra, cuando aún era posible bañarse en los canales.

Completamente seguro de cómo estaba la situación, seguí investigando en internet sobre ello, aunque me gusta ver las noticias, donde me pueden dar los datos necesarios para satisfacer mi necesidad de informarme sobre el estado de nuestro país, las quito ya que cada vez que hablan sobre el tema me pongo nervioso, porque en mi opinión exageran de forma verbal la situación. No obstante, hasta que no tengamos una vacuna efectiva y probada para no dañar la salud de ninguna persona, no es seguro que podamos seguir con nuestra vida anterior a la cuarentena.

En conclusión, aunque ha sido y está siendo un gran problema desde el punto de vista sanitario y económico, esta pandemia provocada por el COVID-19 en algunos aspectos nos ha enseñado a descubrir facetas de nuestra vida que probablemente no hubiéramos experimentado. Aunque ya podemos salir de forma regular y relacionarnos con los demás, no debemos bajar la guardia pues en cualquier momento podría reaparecer el problema y causar daños inimaginables. Por último, se debe  recordar las premisas que pueden acompañarnos durante bastante tiempo todavía:  dos metros de distancia y lavarse las manos frecuentemente.


Carlos Viera Sánchez  1º Bach. B

viernes, 29 de mayo de 2020

ESTUDIANTES DE 1º BACHILLERATO CUENTAN SU EXPERIENCIA


La educación a distancia

Hace casi tres meses que el mundo iba a vivir una situación excepcional para todos, algo nunca visto y que no creo que vayamos a volver a ver, una pandemia mundial. En nuestro país nos vimos obligados a confinarnos en nuestras casas, sin salir nada más para hacer la compra y trabajar si eras personal esencial. El día 14 de marzo el gobierno español declaró el estado de alarma en nuestro país, en principio durante 15 días, los cuales terminaron siendo dos meses y medio.

Con el estado de alarma se dieron muchos problemas para la población de todo el mundo, la economía de las empresas y de los mismos gobiernos, la sanidad tanto pública como privada, y obviamente, la educación de nuestros niños y jóvenes.

Yo, como una joven que se encuentra cursando 1º Bachillerato, me he cruzado con varios inconvenientes a la hora de tener educación a distancia. El principal, es la falta de concentración, no es lo mismo estar en una clase presencial que estás pendiente del profesor, mantienes una conexión visual con él, o te llama la atención cuando te despistas lo más mínimo, a estar en tu casa en una clase virtual que el profesor, a veces, ni te ve ni te oye. Te despistas con cualquier cosa, o entra tu madre al cuarto, o te pones con el móvil, al no poder concentrarte ya que realmente solo estás escuchando una pantalla.

Otro de los mayores inconvenientes es la salud de los jóvenes derivada de esta situación. No dejamos de estar pegados a una pantalla todo el día, ya sea en una clase virtual o haciendo las tareas para envíarlas a los profesores. Y eso, poco a poco, va dañando nuestra vista, y obviamente también la del profesorado.

Y el último inconveniente es que obviamente no todas las personas tienen los mismos medios para conectarse a las clases virtuales o a hacer las tareas vía digital, ya sea porque no tienen dispositivos tecnológicos o no tienen internet en sus casas, lo cual es lo primordial para la educación a distancia.

En cuanto a las ventajas, la principal es que tanto profesores como alumnos estamos aprendiendo mucho a nivel informático y tecnológico, a pesar de que últimamente sí es verdad que algunos profesores utilizan más las tecnologías.

 Otra ventaja, que a lo mejor para algunos se convierte en inconveniente, es los horarios. No tienes que levantarte a las 7 de la mañana para entrar a clase a las 8 y cuarto, puedes dormir un poco más. También las fechas de entrega de las tareas. Te ponen una semana para hacer la tarea, y para mí eso es algo bueno, ya que no me agobio tanto, me organizo la semana para hacer todas las tareas de las asignaturas que sean. Pero también entiendo que haya gente que no sepa organizarse y las fechas de una semana no sean lo conveniente para ellos y prefieran que la tarea sea como cuando estamos en clase, a veces de un día para otro.

En conclusión, esta pandemia mundial nos ha afectado a todos en muchos ámbitos: educación, sanidad y economía.  Somos los jóvenes los que nos hemos visto muy afectados, y todavía queda mucho tiempo hasta que la educación, y nuestros estudios, vuelvan a la normalidad.


Claudia Díaz 1º C


jueves, 28 de mayo de 2020

ESTUDIANTES DE 1º BACHILLERATO CUENTAN SU EXPERIENCIA

 La educación en la cuarentena 

En la actualidad estamos viviendo algo nuevo, una situación un poco inesperada, o al menos para mí, ya que como comprenderán en mis planes para este 2020 no entraba vivir una pandemia mundial por culpa de un virus. El coronavirus ha cambiado nuestras vidas, nuestra normalidad, llevamos confinados en cuarentena más de 70 días. El estado de alarma y las medidas de confinamiento en España comenzaron el pasado 15 de marzo. Me acuerdo que fue un jueves el último día que asistí al instituto, nunca me imaginé que esa iba a ser la última vez que iría a clases, yo, ilusa, pensé que solo iban a ser 15 días, pero por desgracia no fue así. A pesar de esto las clases debían seguir de alguna manera, el virus nos afectó a todos, incluyendo a la educación, pero el quedarse en casa no servía como excusa, no podíamos permitirnos también perder el tiempo con esto, así que la educación siguió, pero de una forma un poco diferente a cómo estábamos acostumbrados, a distancia.

Antes de vivir esta situación, del "cibercole", nunca había experimentado la educación a distancia, aunque en mi cabeza sí tenía más o menos una  idea de cómo era, es decir, sabía que no existe la necesidad de poder estar en una clase presencial para poder cursar algún tipo de materia o de grado académico. Sé que se puede aprender a distancia. Algo que tenía claro es que con esta situación iba a tener mucho tiempo para mí, esa es una de las principales ventajas que le encuentro a la educación a distancia, ya que antes las clases presenciales me cogían 6 horas diarias de mi vida y en cambio ahora solo suelo tener como mucho 3 horas de "videoclases" al día. Por lo tanto, me sobra mucho más tiempo para dedicarlo a hacer las tareas y trabajos que van mandando por el correo o por las aulas virtuales. Y no es sólo ahorrar tiempo, ya que no tenemos que desplazarnos para asistir a las clases, sino también dinero, ya que al estar recibiendo la educación en casa no gastamos dinero en transporte y alimentación, lo que significa que la educación a distancia, por lo general, es mucho más barata para el alumno que un curso presencial.
 Otra ventaja de dar clases online, es que es más cómodo, por ejemplo puedes hacer la videollamada desde tu cama si no es necesario activar la cámara, debido a que las clases escogidas son online. El alumno tiene esa flexibilidad de estudiar desde donde quiera, siempre que tenga acceso a Internet para visualizar el contenido ofrecido por el profesor, al igual que para cambiar a la siguiente clase solo tiene que ir al otro enlace, no tiene que moverse del sitio, antes teníamos que movernos del aula para ir a la otra clase. Además, al no tener que trasladarse a una institución educativa, los alumnos podemos elegir el horario más adecuado para estudiar, es decir, si tengo videollamada por la mañana, las otras tareas las puedo hacer por la noche. Es decir que cuando hacemos un curso presencial, las clases ya están preestablecidas con una determinada carga lectiva, lo que significa que necesitamos dividir la atención entre diversos contenidos diferentes, y tenemos que hacer lo posible, e imposible, para dedicarte a todos ellos de la misma manera.
Las videollamadas son una excelente herramienta de comunicación, ya que favorece la conversación o debate y por lo tanto impulsa la capacidad de generar aprendizaje, es ideal para practicar idiomas, habilidades sociales, oratoria, etc. Al igual que también favorece el trabajo colaborativo, gracias a su componente comunicativo y a la posibilidad de compartir y visionar documentos conjuntamente, los estudiantes podemos aprender cooperativamente.

La educación a distancia al ser un modelo de enseñanza y aprendizaje online, en el que todos los procesos se hacen a partir de los recursos tecnológicos disponibles, entre ellos Internet y las distintas herramientas virtuales que facilitan la transmisión de contenidos, la principal desventaja es que entonces solamente pueden obtener este tipo de educación las personas que tiene acceso a esas tecnologías. Por desgracia, no es accesible para todo el mundo, muchas personas carecen de estos privilegios, por lo que dar una educación a distancia sería injusto para esas personas sin los recursos necesarios. Aunque este gran problema también se puede solucionar, como por ejemplo haciendo lo que ha hecho mi instituto, el IES San Benito, que aún estando en confinamiento ha cooperado con los organismos públicos durante la crisis del Covid19 mediante la elaboración de material sanitario y el reparto de tablets a los alumnos del centro con escasez de recursos. También ahora, que podemos salir de casa, el instituto ha habilitado un sistema con citas previas para que el alumnado que más lo necesite pueda recoger en el centro recursos digitales.

Para concluir, ahora que he experimentado este tipo de educación puedo afirmar, desde mi punto de vista, que la educación a distancia no será mejor ni igual como una clase presencial, ya que no se siente el calor de mis compañeros y del profesor. No hay ese feedback necesario, lo que me recuerda  lo que sucede con las redes sociales y las relaciones, que están bien, pero que nunca serán mejor que entablar una relación cara a cara.
La educación a distancia tiene sus ventajas y desventajas, pero ante esta situación nueva, de pandemia, pienso que es oportuno aprovechar todos los recursos que se tienen para poder seguir educando a la sociedad y no permitir que la educación también entre en cuarentena como lo hemos estado estos últimos meses.


Jasmina Báez Felipe.